Tres motociclistas y un anciano. Un anciano estaba comiendo en una estación de servicio cuando de repente ingresaron tres motociclistas.

El primero se acercó al anciano, apagó su cigarrillo en la hamburguesa del viejo y luego se sentó en el mostrador.

El segundo se acercó al anciano, escupió en el café con leche del viejo y luego se sentó en el mostrador.

El tercero se acercó al anciano, tiró el plato del anciano al piso y luego se sentó en el mostrador.

Los clientes que estaban observando el hecho y quedaron completamente sorprendidos por la conducta de los hombres, pero el anciano no parecía estar afectado en absoluto.

Sin una palabra de protesta, dejó silenciosamente su mesa y se retiró del lugar.

Poco después, uno de los motociclistas dijo a la camarera:

“La actitud del viejo, no dice mucho de un hombre, ¿verdad?”

La camarera le respondió:

– “Tampoco dice mucho de un conductor de camiones, acaba de aplastar sus 3 motocicletas con su camión”.

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