Chiste de Amigos.

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Anselmo Y Escupitancio fueron a cenar y, al sentarse en la mesa, Anselmo vio con disgusto que Escupitancio se servía con toda la calma el mayor de los dos pescados que había en la fuente:
– Menuda educación la tuya – reprocha Anselmo a su amigo – yo me habría servido el pescado más pequeño.
– Bueno, ¡no sé de qué te quejas, ahí lo tienes!

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